La expansión de la energía solar en la meseta tibetana plantea interrogantes sobre el futuro de la vida pastoral

Tibet Rights Collective | 5 de noviembre de 2026
Según un reciente reportaje de Reuters, los esfuerzos de China por cubrir la meseta Qinghai-Tíbet con parques solares están generando ingresos para algunos pastores, al tiempo que suscitan serias preocupaciones sobre la supervivencia de las tradiciones pastorales tibetanas.
Una nueva frontera para las energías renovables
La meseta, conocida a menudo como el techo del mundo, ha sido el hogar de comunidades nómadas dedicadas al pastoreo durante miles de años. Actualmente, ocupa un lugar central en los planes de energía limpia de Pekín. Un estudio estima que la región alberga casi la mitad del potencial solar total de China. En julio, la energía solar se convirtió en la mayor fuente de capacidad eléctrica instalada del país, y las autoridades pretenden aumentar la generación de energía eólica y solar en otro 53 % durante los próximos cinco años.
En el condado de Gonghe, en Qinghai, un solo complejo solar ocupa aproximadamente 60.000 hectáreas. Un supervisor de seguridad de un proyecto de la State Power Investment Corporation en la vecina prefectura de Hainan explicó al periodista que el pastoreo de ovejas entre los paneles reduce los costes de desbroce y mantenimiento de la vegetación. Describió este sistema como una situación beneficiosa para ambas partes, ya que la electricidad generada se envía a grandes ciudades como Pekín y Shanghái.
Beneficios económicos para algunos pastores
Algunos pastores afirman haber obtenido beneficios reales. Un pastor de 25 años declaró que sus ingresos han aumentado hasta situarse entre 50.000 y 60.000 yuanes, frente a los 10.000-20.000 yuanes que ganaba con el antiguo sistema de pastoreo. También explicó que ahora puede dejar que su rebaño regrese por sí solo al corral cada tarde.
Otro pastor, de 43 años, afirmó que gestiona entre 700 y 800 animales prácticamente por su cuenta y calcula que sus ingresos anuales se han multiplicado por ocho, hasta alcanzar aproximadamente 80.000 yuanes.
Los medios estatales informaron de que, hasta julio, 6.330 hogares de cinco municipios se habían beneficiado de 56 zonas de pastoreo en la prefectura de Hainan. Sin embargo, no especificaron cuántos de esos hogares habían recibido realmente permiso para llevar allí a pastar a sus animales.
Preocupaciones sobre los medios de subsistencia y el consentimiento
Investigadores y defensores de los derechos describen una situación mucho más preocupante. Tsewang Dorji, del Tibet Policy Institute, con sede en Dharamsala, afirmó que, aunque los animales pueden encontrar algunas zonas de pastoreo cerca de los paneles, estos espacios no son adecuados para mantener un modo de vida nómada.
Un investigador especializado en conservación e infraestructuras de nuevas energías en la meseta, que solicitó permanecer en el anonimato para proteger a sus colaboradores locales, declaró que los residentes tienen muy poca capacidad de decisión cuando los pastizales se transforman en proyectos solares. También añadió que las instalaciones valladas fragmentan las tierras de pastoreo que antes permanecían abiertas, lo que dificulta la vigilancia del ganado.
El acceso a estas zonas también parece ser limitado. En 2024, las autoridades de Gonghe afirmaron que únicamente se había permitido pastar durante una parte del año a las ovejas pertenecientes a 16 hogares en un parque solar.
Mandie McKeown, de la organización británica Foundation for Gaia, señaló que solo un pequeño número de nómadas había recibido trabajos simbólicos relacionados con el pastoreo, mientras que las cabras y los yaks quedaban generalmente excluidos. Según su valoración, lo que está ocurriendo no corresponde al pastoreo tal como se ha practicado tradicionalmente.
También existen preocupaciones relacionadas con la calidad de vida. En junio, el antropólogo Sanggay Tashi, de la Universidad de Colorado en Boulder, escribió que los habitantes de Qinghai habían descrito un ruido persistente e inquietante producido por el viento al pasar entre los postes y cables de las instalaciones solares. Este ruido perturbaba tanto a las personas como a los animales.
Los registros gubernamentales de 2017 también muestran una denuncia según la cual las estaciones fotovoltaicas de Gonghe habían dañado los pastizales y dejado al ganado con muy poco alimento. Los funcionarios afirmaron que una investigación había determinado que la denuncia era falsa y señalaron que el pastoreo no estaba permitido en esa zona. Las autoridades de Qinghai no respondieron a las solicitudes de comentarios de Reuters.
Por qué es importante esta situación
Los nómadas tibetanos ya han sufrido desplazamientos de población a gran escala. A principios de la década de 2000, miles de personas fueron trasladadas a municipios rurales mediante políticas justificadas oficialmente como medidas para revertir la degradación ecológica. El rápido crecimiento de los proyectos solares añade una nueva presión sobre las comunidades pastorales, cuya relación con la tierra ya ha sido transformada mediante decisiones impuestas desde arriba.
La energía limpia es un objetivo legítimo, y no deben ignorarse los aumentos de ingresos que algunos pastores afirman haber experimentado. Sin embargo, para los tibetanos, las preguntas fundamentales son quién toma las decisiones, quién se beneficia y si las personas que han cuidado estos pastizales durante generaciones tienen una voz significativa en la manera en que se utilizan sus tierras.
Sin una consulta auténtica y el consentimiento de las comunidades afectadas, incluso el desarrollo ecológico corre el riesgo de acelerar la erosión de la cultura tibetana y la desaparición de sus medios de subsistencia tradicionales.
